Condicionamiento clásico vs el operante
Cita de Flor Ortiz en 28 de abril de 2026, 09:21Entiendo la diferencia entre el condicionamiento clásico y el operante, pero me preocupa saber cuál utilizar en cada situación. ¿Cuál sería una buena estrategia para elegir entre el condicionamiento clásico y el operante cada vez que tengamos que analizar un caso que nos presente un tutor?
Entiendo la diferencia entre el condicionamiento clásico y el operante, pero me preocupa saber cuál utilizar en cada situación. ¿Cuál sería una buena estrategia para elegir entre el condicionamiento clásico y el operante cada vez que tengamos que analizar un caso que nos presente un tutor?
Cita de Filosofía Animal en 8 de mayo de 2026, 14:59Hola Flor!
Una buena forma de pensarlo es preguntarnos primero qué es lo que necesitamos modificar: si estamos trabajando principalmente sobre una emoción o asociación emocional, suele ser más útil priorizar herramientas de condicionamiento clásico. En cambio, si queremos trabajar sobre una conducta observable y sus consecuencias, el condicionamiento operante suele ser el eje principal.
Por ejemplo, si un perro siente miedo ante determinados estímulos, no alcanza solo con pedirle una conducta alternativa; primero necesitamos modificar cómo se siente frente a eso. Ahí el trabajo clásico (asociar el estímulo con algo positivo y predecible) cobra mucha importancia. En cambio, si el perro ya puede procesar el entorno y necesitamos enseñar habilidades concretas —como caminar con correa floja, ir a una manta o responder a una señal— el trabajo operante tiene un rol central.
En la práctica, muchas veces ambos procesos ocurren juntos y se complementan. Cada vez que reforzamos una conducta también pueden generarse asociaciones emocionales, y cada experiencia emocional influye en futuras conductas. Por eso, más que pensar “cuál usar”, suele ser útil analizar qué aspecto del caso necesita más atención en ese momento.
Como vimos en clase, una buena estrategia es observar:
- qué emoción parece estar involucrada,
- qué conducta queremos aumentar o disminuir,
- y qué consecuencias o asociaciones están manteniendo el problema.
Saludos
Hola Flor!
Una buena forma de pensarlo es preguntarnos primero qué es lo que necesitamos modificar: si estamos trabajando principalmente sobre una emoción o asociación emocional, suele ser más útil priorizar herramientas de condicionamiento clásico. En cambio, si queremos trabajar sobre una conducta observable y sus consecuencias, el condicionamiento operante suele ser el eje principal.
Por ejemplo, si un perro siente miedo ante determinados estímulos, no alcanza solo con pedirle una conducta alternativa; primero necesitamos modificar cómo se siente frente a eso. Ahí el trabajo clásico (asociar el estímulo con algo positivo y predecible) cobra mucha importancia. En cambio, si el perro ya puede procesar el entorno y necesitamos enseñar habilidades concretas —como caminar con correa floja, ir a una manta o responder a una señal— el trabajo operante tiene un rol central.
En la práctica, muchas veces ambos procesos ocurren juntos y se complementan. Cada vez que reforzamos una conducta también pueden generarse asociaciones emocionales, y cada experiencia emocional influye en futuras conductas. Por eso, más que pensar “cuál usar”, suele ser útil analizar qué aspecto del caso necesita más atención en ese momento.
Como vimos en clase, una buena estrategia es observar:
- qué emoción parece estar involucrada,
- qué conducta queremos aumentar o disminuir,
- y qué consecuencias o asociaciones están manteniendo el problema.
Saludos

